Eramos seres abstractos, vivíamos como lineas y otras composiciones geométricas y otras amorfas. No hacíamos nada, hablábamos, vagábamos, paseábamos y todo era infinito. No había mundos, ni estrellas, ni otros planetas, solo eramos nosotros y nuestras lineas y círculos. La energía tal y como se la entiende hoy en día no existía, era ridículo pensar en la energía o en alguna otra potencia o combustible o fuerza. Eramos una sola masa de arte abstracto y a lo mejor no nos movíamos y todo era estático pero existía la ilusión del movimiento.
Pero una mañana Augusto dijo que como seria vivir como criaturas materiales y visualizo el mundo y las personas y dijo que podríamos hacer cosas y todo se oía como un juego divertido. Augusto trabajo en el mundo y en la posibilidad de recrearnos en ese juego y así fue que un día lo consiguió y el mundo estuvo listo para todos los seres abstractos. Así fue que entramos al mundo y toda nuestra vida abstracta se fue perdiendo. Y poco a poco olvidamos nuestro pasado al vivir en el mundo.