jueves, 9 de octubre de 2008

El Reloj Gigante

Hector se despertó por un sonido desconocido proveniente de la apartada sala de la casa. ¿Que era ese sonido que imprevistamente columpiaba por el aire? Parecía la caída sistemática de una roca sobre el piso, rítmica y cavernosamente sobre las baldosas. También como el colmillo de un lobo hundiéndose en una pared de cartón. No había nada más que ese sonido meditabundo propagándose por todas las habitaciones de la casa y su creciente tamaño como una campana golpeada con entusiasmo. Todo se había secuestrado al ritmo de aquel ruido progresivo y autoritario. De aquella nota solitaria y poética. Las ventanas vibraban, los pequeños objetos de la mesa se movían y la puerta de la habitación ondulaba como una ola en el mar.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Foto 888

miércoles, 10 de septiembre de 2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

Espejismo

Enciendo la luz de la habitación y la habitación se convierte en una resplandeciente ciudad diminuta. En efecto, las cajas vacías de tabacos parecen pequeñas casas de madera y las arañas tienen la apariencia de ser extravagantes ladrones prófugos huyendo hacia las esquinas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Monstruo Marino

Estoy cansado, mis arterias emiten frágiles pulsos como pequeños y delicados peces en un océano infestado de melancolía. Mi cuerpo es la isla que se eleva de ese océano y que exhibe su fantasma al Mundo. Tengo ojeras más grandes que los cráteres de la Luna y mis pies, en la base del monumento del cansancio son dos anclas de oro que yacen amando al piso. La lluvia cae, el sol me raspa, el viento si a penas me ha movido dos delicados milímetros hacia el oeste por donde veo pasar algunos barcos y gaviotas.

domingo, 17 de agosto de 2008

sábado, 2 de agosto de 2008

Escaleras

sábado, 5 de julio de 2008

Colegiala


martes, 1 de julio de 2008

Cuento del cansancio

Mis párpados se cierran como si fueran dos colosales puertas de acero mientras que unos personajes invisibles pugnan porque los ojos no se cierren. Uno de ellos le ha gritado al otro: ya no puedo más.

jueves, 26 de junio de 2008

Viejos recuerdos en medio de la noche

Despierto en medio de la noche, mi vida ha sido golpeada por una pesadilla que desde el principio reconocí. Era una cascada de viejos recuerdos que se han precipitado sobre esta noche mientras dormía. Los recuerdos caían interminablemente y yo sólo alcanzaba a revivir esos recuerdos que me atormentaban poderosamente. Luego desperté y todo era tan obscuro que pensé en la agonía que deben sentir los arboles al verse en la soledad de los prados enormes. Pensé en los tréboles que viven sus delicadas vidas en las superficies estrechas de los maceteros. Al filo del borde de la cerámica, hastiados del viento de las tardes. Con el temor sobrenatural de que alguien los arranque por considerarlos un amuleto de la buena fortuna. Y pasaron muchos minutos mientras reflexionaba en cada uno de los recuerdos. Y luego volví a desfallecer en el océano de la cama.

lunes, 16 de junio de 2008

Entrando en la noche

La ventana abierta del cuarto deja entrar los últimos rayos de luz que ahora mismo se descuelgan sobre todos los objetos y sobre todas las paredes de la habitación. La luz se va extinguiendo poco a poco y en cada segundo que pasa la luz es asesinada suavemente por las sombras. Mientras tanto, un pequeño ejercito de insectos da inicio a un aquelarre de aullidos y gritos diminutos provenientes de todos los agujeros del patio. Pero dentro de poco ellos también van a ser silenciados por el poder de las sombras, y al igual que la luz y que las plantas: también caerán en un lento y cansado letargo moribundo.

martes, 10 de junio de 2008

Piano inservible

Amanece de una manera triste
el sol se eleva de una manera pesada
Intenta trepar el cielo cómo yo intento trepar esta hoja de papel
Enciendo un cigarrillo y pienso:
mi mente no existe

sábado, 31 de mayo de 2008

El patio posterior de la casa

He estado mirando el patio posterior de la casa: la luz entra por una rendija para clavarse tenuemente sobre su piso mohoso. Parecería imposible que un rayo de luz pueda alcanzar ese rincón vacío del mundo, en donde sólo unos cuantos insectos se atreven a merodearlo. Muchas veces he pensado que es el lugar ideal para el crimen, no importaría que clase de crimen se llevase a cabo, cualquier situación macabra sería idónea para que se desarrolle entre sus altas y húmedas paredes. Es así que a veces despierto por las noches pensando que a lo mejor ya está ocurriendo algo, y me quedo en silencio escuchando los ruidos que flotan por el aire. A veces no se escucha nada y vuelvo a quedarme dormido, y en otras ocasiones sólo se escucha el lejano y quejumbroso silbido de una polilla, que ha pasado cortando el aire cómo si hubiese sido una flecha que ha sido arrojada desde la India.

martes, 20 de mayo de 2008

Disparos psicológicos

Quería encontrar la isla más apartada y solitaria del océano para estar seguro de que no iba a tener que verme con otras personas. Sin embargo nunca fue posible y hasta el día de hoy mi naufragio ha consistido en encontrar islas repletas de personas, personas repletas de palabras, palabras repletas de entusiasmo. Mi naufragio sólo ha sido una molestia que he tenido que sobrellevar inquebrantablemente. Un sueño disparado por un revolver y que siempre me destapó la tapa de los sesos.
Nota: me siento un poco en la obligación de declarar, por no herir a nadie, en caso de que alguien se pueda sentir ofendido, que todos estos textos no reflejan mi realidad ni la realidad de ninguna otra persona. Mi vida y la vida de las personas que conozco es de lo más normal. Sólo son situaciones ficticias hechas en un sentido puramente artístico y con la idea de desarrollar un estilo trágico. Todas son situaciones puramente ficticias. También menciono todo esto en caso de que se piense que mi realidad es la que se expresa en este u otros textos. En el caso de este texto, debo decir, en contra de lo que he escrito, que aprecio la vida y la relación con las personas. Pero como he dicho, es sólo el desarrollo de un estilo trágico. Gracias por pasar, a los que pasen. Y gracias por leer todo esto. Saludos.

jueves, 15 de mayo de 2008

La lluvia de la tarde del jueves

La lluvia cae como una cascada de muelas rotas sobre la casa. El ruido que provoca es lo más parecido a una marea de martillazos retumbando sobre el techo como si fuese la sinfonía que compuso algún idiota. Pero me pregunto, mientras mi mente vacila, si la lluvia no es otra cosa más que cuerpos desmembrados de ratas, trozos de juguetes de niños, pedazos de patas de arañas. Si no es acaso que Dios se ha querido matar de una forma estrafalaria.

martes, 13 de mayo de 2008

Diario de un fumador, primer día

He despertado maloliente, los pulmones me cuelgan como ropa vieja sobre el tendedero de las costillas. Enciendo un tabaco para que se me pase el malestar. En instantes saldré a comprar más tabacos. Es toda una obsesión la muerte, pero el problema radica en que se convierta en enfermedad. En vez de muerte una melancólica y lamentable postración en la mecedora del cuarto de la esquina.

domingo, 11 de mayo de 2008

El ferrocarril del Domingo

Cinco y cuarenta y cinco del amanecer, un tren bala atraviesa mi cerebro haciendo que las sienes reboten de su sitio y los pellejos de la piel sean sacudidos como el polvo de los andenes. Los pensamientos más pesados de la semana se han subido a este tren para regalarme un Domingo sacudido. Ahora ya se sabe que el problema de los dolores de cabeza dependen del atropellante viaje de un tren bala y que los trenes si viajan por el cerebro y no solo existen en los cuentos de hadas de Alemania y de Japón.

viernes, 9 de mayo de 2008

Paseo por las habitaciones de un castillo muerto

Hay un aire terriblemente nostálgico en todas las habitaciones del mundo. Una quejumbrosa y húmeda niebla que entristece cada músculo y cada fibra del cuerpo. Es una marea de sueños muertos guillotinando cada pequeño y tímido paso que da el cuerpo para llegar a otro cuarto desconocido y frío. Pero el cuerpo realmente no quiere viajar por el abismo de una poesía muerta, en su triste y frágil cerebro se ha instalado un enjambre de sueños paradisiacos latiendo como la ferocidad de un leopardo moribundo. Pero el cuerpo es una rueda que tiene que rodar a pesar de todo, por cada rincón y por cada pasillo de las habitaciones desmayadas del castillo del mundo.